39 castañas

Publico esto algo tarde, pero no podía por menos que celebrar en el blog mi cumpleaños con todos vosotros ;) Un añito más -caray, cómo caen las castañas (33, 34, 35, 36, 37, 38)- en el que seguro que podré compartir muchas más incognitosis con todos vosotros. Los 38 han sido moviditos, así que… ¡A ver qué tal se da el último de la treintena!

¿Cómo aprovechar una configuración con dos monitores?

Como lector asiduo de Coding Horror, el blog de Jeff Atwood, recuerdo haberme interesado mucho por sus posts sobre las configuraciones multimonitor en las cuales el usuario puede disfrutar de 2, 3 o más monitores para distribuir las ventanas del escritorio con mucha más versatilidad. Jamás he trabajado con una configuración así, pero por lo visto varios estudios afirmaban que la productividad al trabajar con dos o más monitores podría incrementarse de forma importante.

El caso es que estos días he tenido que hacer unas reformas en casa y mi tradicional despacho ha cambiado de sitio. Eso me ha dado la oportunidad de replantearme mi espacio de trabajo, y ayer se me ocurrió que podía desempolvar un viejo monitor LG de 22 pulgadas que tenía aparcado para ponerlo junto a mi HP LP2465 y ver cómo funcionaba la cosa. Aunque podía haber utilizado un soporte de pared para situar el monitor a la altura adecuada, preferí no coger la taladradora (¡pipi!) hasta comprobar que la idea funcionaba. Así que utilicé unas revistas -lo siento, PC Actual- para alinear los dos escritorios e inicié Windows 7 para probar.

Lo cierto es que de primeras un escritorio de 1.920×1.200 más otro de 1.680×1.050 acojona un poco. No sé qué hacer con tanto espacio, porque hasta ahora trabajaba de lujo dividiendo mi escritorio a partes iguales con AeroSnap (o el equivalente en Linux, ya integrado en Unity, GNOME Shell y KDE desde hace tiempo) y teniendo todo el escritorio a la vista sin mover el cuello. Eso ahora es un pelín más difícil, porque las dos pantallas en horizontal ocupan bastante, y aunque tener ventanas  -normalmente, de Chrome-  a pantalla completa mola, mi primera impresión es que mi productividad no va a mejorar por ese camino. Girar una o las dos pantallas para tenerlas en modo retrato podría ser una opción, pero la verdad es que probablemente me sintiese incómodo también con ese cambio.

Así que a todos los que aprovecháis este tipo de configuraciones quería preguntaros por consejos y trucos para tratar de sacar partido a la idea. O que contéis vuestra experiencia, que también será muy útil. Comentad, comentad…

Twitter podría revolucionar el mundo de las patentes

De una de las grandes películas de la historia del cine:

Daniel LaRusso: No the problem is, I’m getting my ass kicked every other day, that’s the problem.
Mr. Kesuke Miyagi: Because boys have bad attitude. Karate for defense only.

Cambiad ahora un par de cosas. “Karate” por “patentes”, y “Mr. Kesuke Miyagi” por Twitter. Porque eso es lo que ha anunciado la empresa responsable de un servicio que afortunadamente sigue centrándose en lo que hace bien sin dispersarse -aunque el rediseño ha sido una cagadilla- y que ahora ha hecho que veamos una luz al final del túnel en ese complicado mercado de las patentes software.

El Innovator’s Patent Agreement -el texto completo, sorprendentemente corto, en GitHub, otra decisión curiosa- es un contrato entre Twitter y sus empleados por el cual la empresa se compromete a usar sus patentes solo para su defensa. Teniendo en cuenta cómo muchas empresas hacen uso de las patentes para atacar a otras empresas por violación de esa propiedad intelectual, el paso adelante de Twitter parece uno de esos momentos prodigiosos que se producen en la evolución de la tecnología.

Porque de seguirles la estela otras empresas- algo que parece factible- ese freno a la innovación que suponen las patentes podría desaparecer casi de forma completa. Y eso supondría toda una revolución en este campo. Solo espero que la iniciativa de Twitter no sea solo una falsa maniobra de márketing, algo a lo que parece apuntar Marco Arment -creador de Instapaper- en una de sus clásicas reflexiones. Arment le ve tres pies al gato y afirma que “The Innovator’s Patent Agreement is a well-intentioned gesture. But that’s all it is“, destacando que en realidad Twitter podría aplicar eso de “la defensa” en un sinfín de casos, y que su actual contrato deja demasiado espacio libre a la interpretación. Puede que sí. Ahora le toca a Twitter concretar -de hecho, invitan a la gente a que añada sugerencias a ese contrato-, y sobre todo, a demostrar que su uso del kárate -digo, de las patentes- es únicamente para defenderse.

Foursquare y las modas pasajeras

Nunca llegué a registrarme en Foursquare. Algo raro, sobre todo por la época que corría cuando apareció esta red social. Me solía apuntar a buena parte de los nuevos servicios web que iban apareciendo, aunque solo fuera por probar. Pero lo de este servicio no me convencía. No le encontraba gracia ni a su teórica utilidad (si es que la tiene) ni a esa faceta lúdica y competitiva del “yo me he registrado aquí ya un montón de veces”. Me pareció entonces -y lo mantengo ahora-, que Foursquare no era más que otra forma de perder el tiempo y de compartir datos que al 99% de la gente que “te sigue” le importan un bledo.

Peor el interés por Foursquare se desvanece. Da igual lo que digan sus responsables, que ayer, en su ya conocido 4sq Day, afirmaban que tenían 20 millones de usuarios. Que son muchos, desde luego. El problema es, como indican acertadamente en ReadWriteWeb, que de esos 20 millones probablemente haya muy pocos realmente activos. Seguramente vosotros también lo hayáis notado: los contactos que publicaban continuamente sus actualizaciones de estado en Twitter con lo de “Acabo de hacer checkin en tal sitio” han dejado de hacerlo, y las noticias sobre el servicio se han ido apagando.

No es algo que afecte únicamente a Foursquare, desde luego. Incluso Facebook parece estar perdiendo parte de su encanto -para el que se lo encuentre, claro- aunque sus 800 millones de usuarios garantizan una larga vida a este servicio al que sigo viendo desde un discreto segundo plano. Porque hay una gran diferencia entre apuntarse a un servicio -así somos los seres humanos, la curiosidad nos puede- y usarlo de forma activa durante un periodo prolongado de tiempo, algo que requiere tiempo y esfuerzo.

Y luego está lo otro. ¿Qué era? Ah sí. Lo de que en realidad no estás utilizando un servicio gratis. Estás trabajando para Foursquare (sustituir Foursquare por la empresa deseada), dándoles más y más datos sobre tu vida, así, por las buenas, que podrán utilizar prácticamente como más les plazca. Lo que no es tan malo… si al menos sacas algo útil de ese trabajo. Uy, se me olvidaba. En Foursquare te daban medallitas.

No te jode.

La época dorada del diseño digital

Lo comentaban hace un par de días en Reuters: los diseñadores están de moda en el mundo tecnológico. Y mucho. Uno de los cibergurús del momento, Gary Vaynerchuk, se ha hecho famoso con aquello de “ideas are shit, execution’s the game“. Yo añadiría -aunque puede que vaya implícito en la ejecución- que además de la ejecución, el diseño es clave. Sobre todo, porque hoy en día las ideas no solo deben funcionar bien en su ejecución práctica: además deben estar presentadas de forma impecable.

De hecho, el diseño web que tanto me atrae desde hace tiempo es solo una de las patas del diseño digital y su arrolladora relevancia. Apple es maestra absoluta en el apartado hardware, mientras que en el apartado software no hay un referente tan claro, y menos aún en el diseño web, donde hay muchas tendencias y las opiniones están bastante diferenciadas. Hay algunas que parecen más populares (redes sociales como Path y servicios como Instagram podrían ser buenos ejemplos), pero lo que está claro es que los desarrolladores de dichos servicios pensaron muy mucho en el apartado visual.

Así que si tenéis cierto talento artístico y os estáis comiendo los mocos con trabajos muy distintos a vuestras aspiraciones creativas, yo que vosotros le daría una vuelta a redirigir vuestros pasos al diseño web y al diseño de interfaces visuales, un campo en el que como dicen en el artículo de Reuters la demanda supera con mucho a la oferta. Y si sois buenos de verdad, podéis haceros de oro. Pero del bueno.

Acabo citando un párrafo de un artículo crudo e inspirador de aquellos del decirlo es más fácil que hacerlo. Es solo parte del mismo, pero no os lo perdáis porque es de lo mejorcito que he leído en meses. Y cito:

Resist the temptation to get a job. Instead, play. Find something you enjoy doing. Do it. Over and over again. You will become good at it for two reasons: you like it, and you do it often. Soon, that will have value in itself.

Resistid. Si podéis, claro.

¡Felicidades! Un año más: TALT

Post del día total y absolutamente dedicado a mi súper-mujercita, que cumple años hoy. Los xx (que os creíais que lo iba a poner) han sido bastante moviditos, pero es que los yy prometen aún más, así que a disfrutarlos juntitos como siempre, pipi. La imagen lo dice todo. Por cierto, Lucía también ha contribuido con esta última  frase tecleada por ella misma (con un poco de asistencia) en la que solo quería decirte:

¡FELICIDADES MAMIIII!

El regalo artístico de la pequeña Lucía, tras la pausa ;)

(más…)

Motorola, el carísimo juguete de Google

Cito del original:

Facts about Google’s acquisition of Motorola

Benefits of the deal

  • Google and Motorola Mobility together will accelerate innovation and choice in mobile computing. Consumers will get better phones at lower prices.
  • Motorola Mobility’s patent portfolio will help protect the Android ecosystem. Android, which is open-source software, is vital to competition in the mobile device space, ensuring hardware manufacturers, mobile phone carriers, applications developers and consumers all have choice.

Uno de esos dos argumentos era mentira. Y os voy a dar otra pista. No es el segundo.

Lo de que Facebook haya pagado 1.000 millones de dólares por Instagram se queda como algo casi anecdótico cuando hablamos de la compra en agosto de 2011 de Motorola por parte de Google, una adquisición que le costó 12.500 millones de dólares al gigante de Internet. En 8 meses no se ha producido absolutamente ningún anuncio relevante de ese teórico smartphone fabricado por Motorola y apadrinado por una Google que podría haber aprovechado esa adquisición para sacar sus propios iPhone. De hecho, muchos criticaron el acuerdo que parecía desfavorecer a otros fabricantes de móviles basados en Android, pero ahora parece que lo único que realmente buscaba Google era hacerse con un ingente catálogo de patentes.

Esto no lo digo yo: lo dicen en The Wall Street Journal, lo cual suele ser bastante relevante. De hecho en este diario económico no se paran ahí, y afirman que Google ya está en conversaciones con Huawei para venderles toda la división de terminales móviles y quedarse únicamente con las patentes. Una jugada que de confirmarse sería bastante patética moralmente, porque Google se habría cargado virtualmente a uno de los fabricantes históricos de móviles, aunque no estuviera en muy buena forma. Son negocios, está claro. Pero la imagen de Google quedará bastante maltrecha si finalmente mueve esa ficha.

Facebook compra Instagram… ¿por miedo?

Primera gran sorpresa del año en el terreno de las grandes compras tecnológicas. Facebook, reina absoluta de las redes sociales, ha tirado la casa por la ventana y ha pagado 1.000 millones de dólares por Instagram, una empresa que hace apenas una semana logró una inversión de 50 millones basada en una valoración de 500 millones de dólares. Cuenta fácil: Zuckerberg ha pagado por Instagram el doble de lo que teóricamente valía en el mercado hace 7 días.

Como le sucede a Om Malik, solo encuentro una explicación para esa compra casi compulsiva: el miedo. Instagram es una empresa con menos de dos años de vida y 11 empleados (aparte de sus dos fundadores, Kevin Systrom y Mike Krieger). Y en esos dos años han logrado cerca de 30 millones de usuarios de una aplicación que tiene el mérito de hacer más divertida y social la fotografía con móviles. Echas una foto, le aplicas un filtro para maquearla, y la publicas y/o compartes con la gente en el servicio de almacenamiento propio de Instagram. No tiene más misterio, y de hecho muchos critican (criticamos) que Instagram no tiene demasiado interés para los “puristas” de la fotografía. Los filtros son muy limitados y muy repetitivos, pero logran que cualquier foto churro con tu móvil parezca mucho más bonita y artística de lo que realmente es.

Facebook, que hace tiempo se convirtió en destino de fotógrafos móviles y no móviles, parece haber visto peligrar su dominio en esa faceta, así que ha tirado de cartera para asegurarse esa posición dominante. Y lo curioso es que se han gastado un dineral por miedo. Miedo a que la gente acabase tirando de Instagram para cosas que hacían en Facebook, y miedo a que eso fuese un factor que amenazase su futuro inmediato.

No es una mala razón, desde luego. Y aunque Zuckerberg haya declarado oficialmente que Instagram seguirá igual que hasta ahora -por ejemplo, podrás seguir compartiendo las fotos en otras redes sociales, y podrás no compartirlas en Facebook- me temo que esas bonitas palabras y el mensaje del CEO y co-fundador de la empresa -que obviamente se va a forrar con el acuerdo, como el resto de su equipo- no son más que un bonito envoltorio de un servicio que tarde o temprano quedará absorbido por Facebook. Y si no, al tiempo.

¿Quién necesita un iPod?

Hace poco hablaba de ese halo de imbatibilidad que rodea al iPad, comparando el tablet de Apple con un producto que 10 años después de su lanzamiento sigue siendo imbatible: el iPod. Este reproductor MP3 revolucionó para siempre la industria de la música, y algunos se preguntan si el iPad es al mercado de los tablets lo que el iPod lo fue al de los reproductores MP3. Yo tengo mis serias dudas, pero sea como fuere, esa posibilidad existe.

No obstante, este post no está dedicado al iPad, sino al legendario iPod, flamante ejemplo de una larga serie de éxitos de aquella Apple que acababa de resucitar de sus cenizas. No fue el primero, pero desde luego fue el mejor de todos los reproductores del segmento, y lo fue con diferencia. Varios años después de su lanzamiento Apple seguía renovando sus modelos -pantallas a color, soporte de vídeo y fotos (algo bastante ridículo en esas pantallas),versiones nuevas (mini, nano, shuffle)-, y vendiendo estos reproductores como rosquillas, sobre todo en la época navideña.

Pero hasta el iPod tiene sus límites, y lo ha demostrado el iPod touch, un iPhone sin teléfono -el iPad no es más que un iPod touch de gran formato- que tuvo cierto interés durante algún tiempo, pero que hoy por hoy es un producto bastante poco atractivo. Porque si alguien quiere un reproductor MP3, ya no se compra un reproductor MP3.

Se compra un smartphone… ¿O no?

(más…)

El oscuro plan de Ubuntu

Mark Shuttleworth es más joven que yo. Apenas 5 meses, pero su curriculum es “un pelín” mejor. Vendió Thawte a Verisign en el 99 ganando unos 600 millones de dólares, parte de los cuales acabó destinando a crear Canonical y a sacar al mercado Ubuntu, probablemente la distribución Linux más popular de toda la historia. Cuando Ubuntu empezó su camino en 2004 todo era de color de rosa -bueno, más bien de color marrón-, y los usuarios estábamos encantados de que alguien acercase a un público más novel la posibilidad de utilizar Linux.

Todo en aquel proyecto parecía prometedor: Debian, su distribución matriz, tenía un ciclo de desarrollo más largo, más aburrido, pero en Ubuntu todo iba rápido, era emocionante: cada seis meses nueva versión, una pequeña locura que ha hecho que los usuarios apenas disfruten de una distribución recién lanzada porque siempre están pensando en qué vendrá después. Otras han acabado siguiendo ese ritmo frenético, pero es Ubuntu la que representa el ejemplo claro de la renovación constante, una renovación que además venden muy bien. Cada vez que sale una nueva Ubuntu se para el mundo linuxero, y desde luego el impacto no tiene nada que ver con la salida de otras distribuciones, que no parecen contar para el público generalista.

Durante muchos años ese afán de mejora fue una seña de identidad: más y mejores prestaciones en cada versión -tenéis un buen recorrido en la Wikipedia- que vencían y convencían. Pero algo empezaba a oler mal: a Canonical comenzó a criticársele de todo, pero sobre todo, su poca ayuda y colaboración real a proyectos Open Source -cogen de todo, no ayudan en casi nada, y siempre la misma excusa: somos pocos (ja)-. En Ubuntu trabajan para Ubuntu. Pero a eso yo le añadiría otro lado que me parece oscuro y peligroso.

Un lado que recuerda cada vez más a Apple y a Steve Jobs.

(más…)